Por el título de este post, las personas que no son de Venezuela, creerían que estoy hablando de una fiesta super elegante donde todos van de traje y etiqueta.
Pero para los que son de aquí, sabrán perfectamente de qué hablo.
En los últimos años, las fiestas de “traje” han ido en aumento, pues la crisis económica impide que muchas personas puedan realizar celebraciones por sí mismas.
Pero eso no tiene por qué quitarnos las ganas de celebrar de vez en cuando, ¿no creen?
En mi país, Venezuela, llamamos una fiesta de traje a aquella donde cada invitado lleva algún ingrediente o un elemento de la fiesta, para que al reunirse todos, se arme una fiesta.
¿Y en donde entra la palabra traje?
Pues su origen está en la palabra clave que decía cada persona al llegar al lugar de encuentro:
yo TRAJE los vasos,
yo TRAJE los tequeños,
y yo TRAJE el refresco.
Y el clásico: ¡yo TRAJE el ron! (aquí seguramente te emocionaste leyendo).
La mejor parte de todo es cuando van llegando los invitados y la mesa se va llenando, ante los ojos de todos los hambrientos presentes.
Y cuando por fin llegan todos es que empieza el FATAL ataque a la mesa, la batalla de quién come más, por lo cual a mitad de la fiesta no queda nada, solo las cenizas de lo que un día fueron pasapalos (aperitivos).
Las fotos pasan de ser de gente linda a ser de gente excesivamente alegre, tal vez demasiado jajaja.
Y al finalizar la noche, solo queda la satisfacción de haber compartido con personas allegadas a ti un rato agradable y placentero.