Buenos días querida comunidad.
Con preocupación, observo y leo cada vez con mayor frecuencia y de manera más altiva, cómo juicios y opiniones merman nuestras relaciones interpersonales, por tanto, también ha existido una crecida del llamado a la “Tolerancia”, lo cual no me preocupa menos.
Pareciera que esperaríamos que al ser tolerantes, mejorarían nuestras relaciones: Grave Error.
Puedo entender que para algunos la tolerancia se ha manifestado como el mecanismo para sobrellevar situaciones, lo que no es necesariamente malo, sin embargo te invito a que lo analicemos de la siguiente manera:
La tolerancia es la postergación del rechazo.
Al “tolerar” comportamientos, actitudes y situaciones atentamos contra la Aceptación y el Respeto.
La “tolerancia” llega un momento que se agota, una situación que la sobrepasa: un día “no tolero más esta situación”, un día decimos “hasta aquí”. Incluso en términos físicos: el cuerpo genera tolerancia a medicamentos, hay un momento que requerimos dosis superiores u otra sustancia porque genera resistencia. Inicialmente desde el latín hace referencia a la persona que puede aceptar diferencia, no significa que lo haga.
Las diferencias entre las personas se ASUMEN si se quiere seguir adelante, sabiendo que “el otro” no va a cambiar. Algunas conductas de la convivencia pueden negociarse, pueden ser modificadas, pero en esencia no cambian: se apegan a un nuevo marco de contenciones o regulaciones, que ojalá sea compartido, por ejemplo:
- En la oficina omitimos ciertos comportamientos porque hay normas.
- En la convivencia del hogar nos comportamos de cierta manera: como nos enseñaron.
- Con los amigos aplicamos otros códigos de conducta.
Esto no significa ser personas distintas o ser incongruente, responde a un tema de roles: somos hijos, hermanos, amigos, parejas y actuaremos de determinadas formas según el contexto.
Si a Ud algo no le gusta de su amigo, de su pareja, de su familia entienda que él/ella es como es, Ud puede no estar de acuerdo y ahí le toca:
- Respetar la diferencia.
- Aceptar al otro tal como es.
- Decidir en qué términos continua su relación con esa persona.
Cuando el ejercicio de “Aceptación y Respeto” se lleva a cabo entonces si podemos entrar en elementos de negociación y comunicación, términos en los que no nos detendremos en este momento por su grado de complejidad y extensión.
El juego de la “tolerancia” además reconoce que inicialmente hay elementos del otro o de cierta relación que Ud no comparte, sin embargo se muestra abierto a la posibilidad de dejarlos pasar. Si esto es así, sepa que en determinado momento eso se agota: lo que no le gusta, no le gusta. Eso no lo hace ni bueno ni malo: es como es.
Y esto significa entonces que ¿para mantener relaciones armónicas me debe gustar absolutamente todo de la persona o de la situación?, la respuesta es: ¡POR SUPUESTO QUE NO!. Estaríamos planteando un imposible.
La diferencia es: desde el principio Ud sabe que no le gusta, identifique qué no le gusta y por qué lo rechaza.
Si tiene esas respuestas claras, haga un ejercicio reflexivo y valide por qué Ud está dispuesto a asumir esa situación. Si su argumento es sólido, contemple que hará Ud para lidiar con ello sin que esto se vuelva un sacrificio constante, porque aparece otro tema delicado: expectativas. Generamos expectativas de lo que puede ser o no, de lo que yo espero o no, y la verdad el problema de las expectativas es que no están ligadas a la tolerancia como a veces pensamos.
Veámoslo así, piense ante que situaciones Ud ha pensado o escuchado lo siguiente:
“Yo pensé que sería así al principio y después cambiarían las cosas”
“Yo estoy soportando esto para que el me venga con estas cosas”
“Después de aguantar todo este tiempo”
Éstas y similares, son expresiones ligadas a la tolerancia. El otro no “tiene” por qué cambiar sólo porque Ud se lo aguante: no es un tiempo de gracia o de adaptación.
La tolerancia se manifiesta como una carga emocional, mientras que la aceptación es un ejercicio racional, de reflexión y entendimiento de la realidad, que nos lleve a una toma de decisión certera y asertiva, lo que no lo hace menos complejo, pero el proceso de entendimiento es más beneficioso para su salud emocional.
La tolerancia eventualmente nos arropa, y ante situaciones álgidas más rápido pasa. Tratemos de asumir al otro tal y como es, y pongamos las reglas del juego claras: qué voy a negociar, cómo voy a asumir este proceso. Y si sabemos que no hay espacio posible para ello, evite desgastarse en estas situaciones. No hay por qué someternos a esa evaluación constante, o sentir que estamos llegando a nuestros límites, si es así, alejémonos por lo sano: también está bien aceptar cuándo y cómo retirarse.
ACEPTA Y RESPETA
Fuentes de interés:
Salvador Cabedo, Manuel (2006). Filosofía y cultura de la tolerancia. Universitat Jaume I. ISBN 9788480215589.
Barret-Ducrocq, Françoise (2002). La Intolerancia: Fórum Internacional sobre la intolerancia, UNESCO, 27 de marzo de 1997, La Sorbonne, 28 de marzo de 1997. Ediciones Granica S.A. ISBN 9788475779072.
Fuentes:
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