Era una noche solitaria, de esas en la que te provoca estar con alguien y solo te encuentras en tu habitación con ganas de experimentar sensaciones, en eso suena el teléfono, una voz varonil menciona tu nombre y reconoces la voz. En solo unos minutos te alistas con el vestido rojo más provocador que tienes, pintas tus labios del mismo color y sueltas tu cabellera en busca de seducción.
Han quedado en verse en un lujoso restaurante donde a la luz de la vela observas su rostro y sientes que te derrites por él, luego de unas cuantas copas de vino, deciden marcharse, llegan a su departamento y tras un arranque salvaje de pasión consuman el deseo de sus cuerpos, entre el erotismo y la seducción llegan al éxtasis de su unión. Solo un par de miradas y la respiración entrecortada hacen pensar que todo llego hasta ahí, luego de unos minutos tomas tus cosas y te marchas nuevamente a tu habitación donde comienzas a recordar el momento y solo deseas que vuelva a pasar.