2 cuentos infantiles y 1 poema de los Tres Reyes Magos.
Los Tres Reyes Magos Niños. (Cuento número 1).
Tres niños iban de su preescolar de regreso a sus casas. Eran primos que cursaban el tercer nivel con la misma maestra, cariñosa y querendona.
Cuando llegaron a casa, se pusieron a hablar de los regalos que no habían traído el Niño Jesús y San Nicolás, pero les quedaba una esperanza: ¡Los Tres Reyes Magos!
Milito les dijo a Pablo y a Rubén:
—Vamos al patio, y hacemos unos camellos.
Los dos niños aceptaron de inmediato, y agarrando unos palos de escoba, buscaron clavos y papel de seda para adornar sus camellos, que poco a poco iban haciendo.
Dijo Pablo:
—Mi camello es fuerte y bonito, y yo soy Melchito.
Rubén dijo:
—Mi camello es alto y gordo, y yo soy Gaspito.
Y Milito dijo:
—Mi camello es alto y rápido, y yo soy Baltacito.
Terminados los camellos, que quedaron muy lindos y de muchos colores, comenzaron a elaborar cajitas que amarraban con cintas de regalo.
Los Tres Reyes Magos Niños fueron de casa en casa repartiendo sus regalos que, de manera increíble, se convertían en regalos verdaderos con juguetes y muñecas.
Melchito decía:
—Es el momento de entregar todos estos regalos.
Y se fueron llenos de regalos por todas las casas y, cuando terminaron, estaban muy cansados.
Apenas llegaron, se quedaron dormidos, y los tres comenzaron a soñar con los camellos con que habían repartido juguetes a los niños del barrio.
Gran sorpresa hubo cuando al despertar, tenían a su lado muchos juguetes también, como los que habían repartido.
Y Gaspito, Baltacito y Melchito se sintieron muy felices con los Tres Reyes Magos, que fueron quienes dejaron esos regalos al lado de cada uno. Y mayor sorpresa aún fue cuando al visitar a los niños, ¡también sus juguetes eran verdaderos!
Las 3 barajas de los Tres Reyes Magos. (Cuento número 2).
Hace unos días el abuelito de Rosángel, de 5 años, le regaló unas barajas, para que aprendiera a contar, y ella, para compartir, invitó a 2 niñitas vecinas, quienes se sintieron muy contentas.
Pero algo diferente tenían esas barajas, y era que en lugar de reyes de oros, copas, espadas y bastos, se trataba de ¡los 3 Reyes Magos! Uno lucía oro, el segundo lucía incienso, y el tercero lucía mirra.
Rosángel ayer por la tarde invitó a sus dos amiguitas, y las tres se pusieron a jugar, y un raro brillo salía de las barajas con los reyes, pero las otras no brillaban igual.
Las niñas se fueron a la habitación de Rosángel, y cuando estaban muy divertidas, escucharon una bulla como de cascos de bestias, y muy asustadas se asomaron para ver quiénes eran.
Su sorpresa fue grande cuando al abrir la puerta, notaron que ¡¡¡eran los 3 Reyes Magos, quienes les pedían a las niñas, que no dijeran nada.
Baltazar decía:
—Hemos venido hasta ustedes porque la luz de esas barajas nos llamó.
Rosángel tan solo dijo:
—¡Qué bueno que hayan venido!
Melchor habló:
—Sí, es para entregarles regalos a ustedes 3, pero no vayan a decirle a nadie, que estuvimos por aquí.
Gaspar era el encargado de entregar los obsequios, y les pidió a las niñas que escogieran 3 cada una, y ellas así lo hicieron.
Melchor las abrazó y, con una guitarra les cantó canciones de los 3 Reyes Magos, y ellas estaban felices.
Al final, Gaspar les dijo:
—Ya saben, lindas niñas, no digan nada. De todas maneras, por aquí vendremos este 6 de enero, para compartir con ustedes, y jugar con esas barajas tan bonitas.
Y, montando sobre sus camellos, se despidieron de las 3 niñas gozosas y felices.
La Estrella de Belén. (Poema).
Allá está la estrella
que lleva a Belén,
y luce tan bella
como en el edén.
Alumbrando lagos
va guiando muy bien
a los Reyes Magos
que alegres se ven.
Estrella, estrellita,
yo toco mi sien
al verte bonita,
y clara también.
Fin.
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