He cantado a los cerros y a sus formas de seno
y a toda mujer bella que a los hombres encanta,
he cantado a cascadas y al riachuelo sereno,
he descrito las nubes... ¡y a mí nadie me canta!
Enlacé los luceros con soga de mi rima,
yo les canté a las piernas de Rosa y Amaranta,
le canté a la boquita de mi querida prima,
di mi canto a las palmas... ¡y a mí nadie me canta!
En la voz de mis letras recorrí la armonía
del vientre de Lorena -aquella bella santa-
yo canté a sus mejillas de la suave ambrosía,
le canté a toda ella... ¡y a mí nadie me canta!
Vibró en el ciclón ágil de mi verso despierto
el relámpago inquieto junto con su garganta,
canté al campo verduzco con su camino yerto,
canté a todos los prados... ¡y a mí nadie me canta!
Canté al pájaro bello que entonaba sus finos
conciertos dolorosos que ahora desencanta,
canté a los lindos lirios y a los sutiles pinos,
le canté a la arboleda... ¡y a mí nadie me canta!
Canté ayer con afanes a las luces del día,
yo le canté a tu risa lo mismo que a tu llanto
y hoy que mi voz aumenta con gigante alegría
contemplo a todo el mundo... ¡¡¡y a todo el mundo canto!!!
Autor: Landis Rafael Álvarez Lecumberre
¡Qué bonito es ser poeta en este hermoso universo
para decir todo en verso desde la a hasta la zeta!