Despedida.
No es que te haya dado olvido
ni cambie de pareceres,
tan solo es que he preferido
obviar mucho mis quereres.
En la esperanza perdido
se distancian mis anhelos
aunque tú, mi amor querido,
volarás siempre en mis cielos.
Doy un cese a mis desvelos
y a las ansias por tu amor,
que hace años marcó sus vuelos
en un espacio mayor.
Claro que me da dolor
mi renuncia silenciosa
que aunque es llena de valor
deja a mi alma muy ruinosa.
En un pétalo de rosa
va mi tristeza vertida,
que pálida y quejumbrosa
solo la aflicción anida.
Sé que entenderás, querida,
la dura y triste razón
de la amarga despedida
que te da mi corazón.