EL BASTÓN MENTIROSO.
En realidad que meter mentiras o fingir, son recursos que pueden volverse contraproducentes.
Un amigo mío llamado Leobaldo se trazó ponerse en dinero fácil, y para ello, consiguió prestado un bastón, que le serviría de guía, y haciendo creer que había quedado ciego, aprovechar la caridad de sus amigos.
Se puso de acuerdo con un amigo, quien lo llevaría al centro como especie de lazarillo, y este le amarró un pañuelo en los ojos.
La primera experiencia fue fatal pues cuando iba a cruzar una esquina, le dio con el bastón en el hocico a un perro bravísimo, y al descubrirlo, se desprendió del pañuelo, tiró el bastón y se fue aterrorizado con el perro ladrándole a pocos metros.
Al siguiente día, le pidió a su amigo que lo ubicara cerca de una heladería. Así lo hizo. Pero cuando iba a cruzar otra esquina, se topó con una doñita, que tenía una llaga. Y allí precisamente, atinó el hombre a darle con la punta del bastón.
Le sonó conocida la voz de la doñita, y salió corriendo entre tropiezos y encontronazos con la gente.Pero no podía quitarse el pañuelo porque iba a ser reconocido.
La doñita corría detrás del hombre, que se descubrió uno de los ojos. Y cuando logró ver, supo que era ¡¡¡¡su propia suegra!!!
De más está decir que hasta entonces duraron los intentos de ganar dinero fácil del amigo Leobaldo.