¡Vamos a dormir juntos!
¡Vamos a dormir juntos,
lindísimo tesoro,
aunque no te aseguro
que duermas bien del todo!
Te confieso a buen tiempo
que al dormir, mucho ronco,
y que almohada y cobija
tomo para mí solo.
Ya por la madrugada
es cuando me acomodo,
y hasta puedo tumbarte
con mis golpes de codos.
Pero es algo inconsciente
porque fuerte yo toso
y rechino los dientes
en muy ruidoso modo.
Sin embrago, el deseo
me tiene todo loco,
y supe algo peor
por tu abuelo don Moncho.
Y es que tú roncas más,
y le das a lo ronco
mientras zumbas patadas,
igual que un zombie loco.
¿Vamos a dormir juntos?
¡Qué va! Ya no es mi antojo,
y lo mejor, mi nena,
es que durmamos solos.