Buen día Steemianos. Con razón del mes de febrero he querido continuar con una serie de pensamientos que se me han ido ocurriendo, que hacen referencia a esas situaciones y reflexiones en las que nos sumergimos cuando una persona especial aparece de pronto en nuestras vidas. El 14 de febrero subiré la última de estas prosas. Aquí les dejo los links de las anteriores por si gustan leerlas.
No quieres enamorarte de mi — Prosa poética
Te vas a enamorar de mí — Prosa poética.
No quiero enamorarme de ti — Prosa poética
Espero les guste
Me voy a enamorar.
Sí, te lo afirmo. Me voy a enamorar de tus miradas fugaces y de tu risa espontánea. Me voy a enamorar de la forma en la que se ondea tu cabello cuando caminas, incluso cuándo el viento me hace el honor y lo acaricia. Me voy a enamorar de como te ves tan tímida e introvertida, y a la vez tan segura y efusiva.
Ahora no tengo miedo a enamorarme de tus inconscientes encantos, ni cuándo, a propósito, me sonríes sabiendo que pones en peligro mi pecho. Ya no tengo miedo de que me ignores de por vida, o de que me ames y te vayas. No, para nada. Mas bien tengo miedo a que no sepas que me voy a enamorar de ti, y que no pondré freno a esta pasión que empieza a existir. No tengo miedo de encontrarme con tus labios, ni con tus brazos, ni con tu piel. Tengo miedo a no soñar con que eso pueda suceder.
Estoy seguro que me voy a enamorar de tu forma de serme indiferente, y de que me des la espalda de vez en cuando, o que tu saludo sea ajeno a mi mejilla, e incluso que tu espalda sea ya una conocida para mi. ¡Vamos! De algo se empieza ¿no? Se qué me voy a enamorar, y no me culpes ¿eh? Tu eres la que anda por ahí con esa sonrisa que le quita protagonismo a la mañana; con esa mirada que le roba el brillo al sol; con esos gestos que refrescan mas que el viento; y con esa personalidad, que me atrapa sin remordimiento. La culpable eres tu, que no te das cuenta de cómo te veo; o tal vez sea yo, que sueño como un idiota. No lo sé. Ahora empiezo a divagar... y es el primer síntoma de que me voy a enamorar.
¡Muchas gracias por leer!
Mas de mí:
Lobo Perdido — Poesía
Fiorella y Adam — Capítulo final
Muero de miedo — Poesía