Saludos Steemianos y Steemianas. De nuevo me tienen por acá con mas romanticismo. Pronto pasaré a otra tónica de publicaciones, sin embargo subiré de este estilo también algunas veces. Esta vez les traigo la continuación de dos prosas anteriores, que si bien no son una historia, son unas series de pensamientos que me pasan por la cabeza y quise darles una especie de continuidad. Espero les guste.
No quiero enamorarme de tí.
Aunque no quiera, sé que lo voy a hacer. Tengo miedo de tu manera de amarme. No quiero ser escogido causalmente por tu amnesia, ni que tu pronta ausencia me haga enloquecer. Tengo miedo de las miles de noches en vela, y de tus celos de enamorada.
No quiero enamorarme de tí, porque en tus ojos he visto mi futuro, y en ellos está mi caída. No quiero enamorarme de tí porque en tus labios he sabido mi debilidad, y se que de un momento a otro me atacarás con ellos. No quiero enamorarme de tí, porque en el sincronizado movimiento de tus dedos sobre mi piel siento ese fuego que acabará conmigo, incluso en los vestigios de mis versos vislumbro lo que puede ser una incontrolable pasión.
No quiero enamorarme de tí, pero mientras me miras descubro que, inevitablemente, lo haré. Es que me evaporo ante tu presencia como la hace el mar ante el sol.
¿Cómo te ignoro? Si vas con ese aura dorado de un lado a otro, como si le hubieras robado tu brillo a un ángel.
¿Cómo te dejo pasar? Si veo colgar mi vida entre tus dedos.
¿Cómo no me enamoro de tí? Si aunque no quiera hacerlo, aunque no deba hacerlo; me haces escribirte a diario, me haces pensarte a diario.
Amor, no quiero enamorarme de tí, pero no puedo controlarlo, y claro que me voy a enamorar de tí.
Fiorella y Adam — Capítulo 1
Fiorella y Adam — Capítulo 2
Fiorella y Adam — Capítulo 3 | La carta de Adam
Fiorella y Adam — Capítulo 4
Fiorella y Adam — Capítulo 5
Lobo Perdido — Poesía