Corito nació en Petare. Ella era mayor que Gloria y menor que Nelly, pero no llegó a conocer aquellas tierras. Cuando el Guaire arrasó con la ranchería que ocupaba las márgenes de su cauce y que llevó a todos éstos damnificados a vivir en unas casitas rurales de cartón piedra, en el Sector Ruiz Pineda de Guarenas, Corito no iba dentro de la mudanza forzada de Enrique Blanco. Había fallecido poco antes y no padeció la rabieta de un rio embravecido que no tuvo conmiseración ni con los viejos ni con los niños. Presa de aquella desconsideración de la naturaleza, la incipiente familia, con una mano atrás y la otra por delante enfilaron sus alpargatas hacia los cujisales de nuestra Señora de Copacabana. Corito quedó residenciada en Petare, en el campo Santo al pie de San Miguel. Los mayores la recordaban como un angelito encantador que hizo un alto fugaz en la familia y los que vinieron después solo conocieron de ella la urnita blanca posando en medio de Enrique y Laureano en el crucerío del cementerio; ya bastante borrosa por los años y manoseadera en el álbum fotográfico familiar.
Leo A.
Caracas, 17 de febrero 2018