"El español que no ha estado en América no sabe lo qué es España" (Federico García Lorca)
Fue inútil que escudriñara en sus ojos quienes fueron los caídos en aquella obscura masacre. Lo vio todo. Esa sangre había quedado grabada en su mente de por vida. Este hombre fue testigo en aquellos disparos de Alfacar y en una manía existencial recurrente hablaba y hablaba de aquella madrugada atroz. Por más que revisé en los ojos despabilados por la angustia de la muerte sólo identifiqué a dos: “el torero y el maestro de escuela”. Busqué con desesperación a Federico y los anarquistas pero todo fue una empresa estéril. Estoy por creer que todo este relato fue una fabulación del migrante español cuyo recuerdo nunca pudo escapar de aquella madrugada del fusilamiento, «quedando cautivo de por vida allá en Granada», aunque el cuerpo haya estado aquí desde hace medio siglo.
Leo A.
Caracas, 21 de abril de 2016