Y al llegar el nuevo día otra vez me topo con la rutina, de levantarme, hacer la comida, bañarme, vestirme y de una vez salir para el trabajo... A ver las mismas caras, hacer las mismas cosas, con un ambiente desagradable y con una perfecta sonrisa hipócrita.
Recordar porque sigo, me llena de aliento para no decaer con la esperanza de que en poco tiempo irme y ser libre (libre de ese trabajo, de esas caras, del ambiente tan negativo).
La rutina invade nuestros sentimientos, cuerpo, alma y mente, tanto así que ya parecemos zombies ¿O a ustedes no les pasa?
Pero al llegar la tarde entrar en la casa todo es felicidad, se respira tranquilidad «el mundo en que me gusta estar» ... Entre risas y relatos se olvida la rutina del trabajo, el alma se siente libre y se llena de energias positivas.
Pero al siguiente dia la rutina sigue... esa rutina que en algun momento y no muy lejano tiene que acabar.
Y asi estoy con el alma libre y el cuerpo en cuatro paredes.
¿Que tan aburrida es la rutina para ti?