Te sentí cuando me di cuenta de cuánto me inspirabas,
te ponías callada pensando en cómo activar tu ternura,
de dónde sacabas tanta fuerza, yo me preguntaba,
si siendo una niña te sentía mi fortuna.
Corriendo y jugando,
haciendo travesuras,
ya no sabía hasta cuándo,
pero me reía de tus diabluras.
Aunque diabluras tampoco,
ya que tu eres mi ángel,
colgada de mi espalda descansaban tus alas,
porque cuando volabas no podía alcanzarte,
ibas veloz pero no me cansaba.
Entendiéndote es como aprendí a amarte,
aunque no era muy difícil por tu poder de elocuencia,
siendo tan chiquita te sabías las letras,
pero cuando algo te gustaba olvidabas el punto y aparte.
Siempre siendo mi arte,
mi clon miniatura que hoy día es más grande,
me tienes pensando qué hacer cuando te vayas,
si cuando seguía tus playas tú ya ibas por los corales.
Descansa en mí con todos tus males,
que aquello que te perturba en mi oído yo lo siento,
cuida tus palabras que tus acciones son las que valen,
si te sientes perdida, llámame, yo voy a tu encuentro.