Hay un dicho que reza, "Cada uno cosecha lo que siembra" queriendo dar a entender que las cosas que hacemos hoy, nos traerán consecuencias en el futuro.
Hoy he estado reflexionando al respecto y puedo observar sin ánimos de ser poco modesta, que he sabido sembrar en muchos aspectos, sobre todo en el que hoy quiero compartir.
Cuando nació mi primera hija recibí muchos regalos, puede haber sido porque fue un embarazo muy esperado y mis amistades estaban tan emocionadas como yo, o también porque aquello ocurrió en el año 2012 y Venezuela no estaba en el estado de deterioro en el que ahora se encuentra. La cantidad de ropa, zapatos, juguetes y detalles lindos que recibió mi bebé fue muy significativa, me sentí realmente honrada y agradecida.
Mi hija Eileen (Fotografía de mi pertenencia)
Al pasar el tiempo y cuando ya mi niña no necesitaba ciertas cosas, no dudé en donarlas porque estaban en muy buena condición. Regalé toda clase de ropa para recién nacida a familiares, amigas y mujeres que incluso no conocía pero que sabía necesitadas de cosas para sus bebés.
Dos años y seis meses después de mi primer alumbramiento, me enteré de mi segundo embarazo que resultó ser de niña también, entonces me encontré embarazada en un momento económico fuerte y sin nada de ropa o implementos necesarios para recibir a un recién nacido. La maravilla no tardó en ocurrir, porque recibí también muchos regalos para mi segunda bebé, la mayoría fue ropita ya usada pero en perfecto estado, prácticamente nueva.
De igual forma, cuando ya la ropa no le servía a mi hija menor, y asegurándome que aún era bonita y funcional, fui regalando lo necesario a amistades y conocidas que estuvieran en estado.
Ahora como mucho de mis amigos lectores saben, estoy en mi tercer embarazo en un país totalmente patas pa' arriba. Me encuentro en la recta final y confieso que en determinados momentos me he dejado ganar por la angustia, al ver los altos y exagerados precios de las cosas, sobre todo los pañales que son una de las cosas que más se consumen con un recién nacido.
Sin embargo, como Dios es maravilloso y me ha fabricado una vida muy bonita y agradable, de nuevo estoy viendo como lo que en algún momento sembré empieza a dar frutos. Esta vez no es rosa lo que necesito, ahora es azul el color que me visita.
Estoy viviendo la dicha de recibir con mucho cariño, detalles muy lindos para mi bebé, de parte de mis familiares y amistades. Me sorprende como en un momento tan difícil en este país, aún nos podemos dar una mano y salir adelante.
He decidido hacer esta publicación a manera de agradecimiento y como un recordatorio de que si hacemos cosas buenas siempre recibiremos cosas buenas.