Con el paso de los días volvimos a coincidir en otros lugares, lo que aprovechamos para compartir números telefónicos y poder estar en contacto; por mi cabeza pasaron miles de aventuras que podíamos vivir juntos. Así transcurrieron muchos días en los que nos vimos y pasábamos horas y horas hablando, me enseño que con un beso y una mirada de él podía detenerse mi tiempo, dominó cada rincón de mí, aprendí a amarlo tanto que nunca note que el no era perfecto como siempre lo idealice.
Me costaba tanto no extrañarlo, me sentía sola, mi garganta se secaba de tanto llorar por no tenerlo a mi lado.
Entre tanta tristeza me refugie en Roman, un amigo que escucho mis lamentos y se encargo de hacerme ver que son cosas que pasan en el amor y que todo se supera.
A pesar de su engaño que me hizo tanto daño aprendí a amar tanto a Roman que no me interese en saber por que se había marchado sin darme ninguna explicación.
Allí me di cuenta que:
"el que se fue no hace falta,
hace falta el que vendrá".
"el que se fue no hace falta,
hace falta el que vendrá".
Fuentes de las imágenes
Imágenes editadas por mi en Power Point.
Fuente del Separador
Separador realizado por mi en Power Point