¿Cuantas veces te han comparado?
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Algunas familias suelen educar para el individualismo y la competencia, se puede llegar a escuchar rivalidades entre hermanos y les queda hasta cuando son adultos, porque no conocieron otra manera de tratarse que la comparación y la provocación.
¡Pésima pedagogía! Cada niño tiene su personalidad, sus cualidades y defectos. No hay motivos para compararlos con los demás, ni siquiera pretendiendo impulsarlo a que se supere: "Mira que fula es mejor estudiante que tú..." o "Portate bien. ¿no ves lo bien que se porta zutano?". Es posible que de inmediato sí consigamos algún resultado favorable, pero ¿qué queda en la mente del niño?
Nadie se explicaba por qué José Luis atacaba a su hermano cada vez que podía. Hasta que llegó a hacerse peligrosa la situación. Haciendo un esfuerzo económico, la familia mandó a José Luis con el psiquiatra. Luego de varios encuentros, el terapeuta descubrió que José Luis odiaba a su hermano porque no podía ser como él, pues desde niños los estuvieron comparando poniendo al hermano como modelo. De esta manera José Luis se olvidó de ser él mismo; se sintió obligado a copiar a su hermano.
Una copia que no podía resultar. Viéndose frustrado, José Luis descargaba su molestia agrediendo al hermano.
Las fallas en la educación de los hijos no siempre se manifiestan de inmediato. Los niños parecen tener extraordinaria capacidad de aguante. Pero en el fondo van asimilando todo.
Y las reacciones negativas explotan tarde o temprano. La competencia, en este sentido, es muy peligrosa, pues siembra en el corazón sentimientos de venganza y enfrentamiento. Tal vez ya como adultos los hermanos rivales puedan disimular el espíritu de competencia que les inculcaron sus padres, se puede decir en algunos casos hasta de manera inconsciente, pero siempre habrá de fondo un error en sus actitudes. Más vale no sembrar nunca el espíritu de competencia, menos compararlos.
Muchos representantes con su boca dan muestra que están claros con la manera de criar a sus hijos, te dicen: " usted ve esta mano, tiene 5 dedos y son diferentes, así son los hijos", pero a la hora de la practica se olvidan de la teoría comenzando la guerra campal una y otra vez.
Con mucho agrado escribo estas lineas, esperando que sirva de reflexión.