Nuevamente nos encontramos en nuestro lugar preferido, majestuoso y maravilloso parque. Luego de una agotadora rutina logramos romper el reto diario propuesto.
Nuestros cuerpos solo se desahogan al correr, trotar y experimentar una serie de ejercicios para calmar ansiedad .
Condiciones húmedas se apoderan de nuestros cuerpo y por si fuera poco andamos con la lengua roja todo el tiempo por andar comiendo chupetas del sabor que nos conecta...sabor a fresa.
Un caudal de líquidos se dispersan en nuestro andar y al encontrarnos todo se vuelve a secar.
Ese tiempo donde hablamos de todo, no paramos de reír, el mundo se detiene, los elementos naturales se intensifican: la naturaleza, olores, colores, nuestras sensaciones y emociones a flor de piel.
Nuestros problemas se disipan, de verdad quien va a negar que la vida es bella, grata, especial y nos hace sentir espacial.
El tiempo pasa rápido, nos despedimos hasta mañana donde nuestros cuerpos volverán a mojarse y secarse juntos.