A veces pensamos que cuando algo se acaba, el mundo cae sobre nuestras cabezas de forma precipitada. Sin embargo, hay otra forma de verlo, y es que tal vez estamos siendo bendecidos con el don una nueva posibilidad de comenzar otra aventura excitante. El mismo que abre también cierra, muchos están esperando que las puertas se abran, pero no todos han entendido que algunas de esas puertas Dios mismo las cerró.
Dios te puede abrir o cerrar una puerta, puede cerrar puertas por tu bien o te puede cerrar puertas por tu irresponsabilidad, por no cumplir con lo que debes, el problema es que cuando él cierra, nadie puede abrir.
Tienes que aprender a orar, quieres que Dios te abra puertas pero ni siquiera oras unos minutos al día para que eso se dé, hay personas que esperan lo que sea y ninguno logra tener éxito pensando que lo que sea es bueno, no hay que ser conformistas, se y luchar por lo que se desea, por lo que se anhela.