Sí, todo me lo quitaréis, el laurel y la rosa. Lleváoslos, pero me queda una cosa que llevo. Y esta noche, cuando entre en la casa de Dios, brillará intensamente mientras diga mi adiós algo que, inmaculado, meceré en un arrullo, y me lo llevaré para siempre; y es.... mi orgullo.
Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac
Poeta y dramaturgo francés (París, 6 de marzo de 1619- Sannois, 28 de julio de 1655)