Una campana estalla en llanto.
Es la muerte de la hora caprichosa
que llama a mi madre rompiendo la lluvia.
Aliento diseminado, burdo.
El letargo del sueño aspira un último recovo.
Ya no hay espacio para el héroe servil
que repartía las drogas de la sobrevivencia.
Hoy reparten propina en el Hades.