Nuestras vidas se cruzaron. La fecha escogida fue un 28 de enero, no dejamos nada al azar, desde que supe de tu existencia no hice otra cosa que encontrarme contigo permanentemente, nuestras citas se programaban una y otra vez, con gran expectación yo te miraba, te escuchaba, tu sonido era intenso, he inmenso era el amor que en mi crecía, el tiempo pasaba y a ninguna cita yo faltaba, aunque solamente era espectador de nuestro encuentro.
No podía tocarte, no podía acariciarte, no podía besarte, mi inquietud era como soñarte.
Te juro que no sabía que sería de nosotros, jamás había tenido una experiencia similar, cada día la expectativa era mayor y a pesar del temor me fui llenando de valor, no iba a dejar que la circunstancia me arropara, delegue en Dios para que nos guiara, ¡Qué decisión más acertada!.
El día de conocernos llegó y aunque se planificó, el argumento fue que debíamos esperar, ¡oh que pesar!, mi corazón aceleradamente solo sabía palpitar, las horas se hicieron interminable, no sabía de ti, no sabía de ustedes la angustia me atropello. Bajo el plenilunio deambulaba, mi mente se angustiaba pero la buena nueva me esperaba.
La enfermera se acercaba lentamente y me dijo aquí está tu primogénita, con un rostro sonriente, tu nombre es Oriana y desde ese momento mi vida se complementaba.
Subí las escaleras corriendo a nuestro primer encuentro, de la emoción, entre a una habitación que no era la tuya y de pronto me vi jugueteando con una niña que no eras tú, el murmullo de unas personas me hizo caer en cuenta de mi error, por lo que desesperadamente continúe mi carrera en tu búsqueda, allí estabas tan tierna, como una imagen en miniatura, aun se veían las secuelas de tu nacimiento y sonriendo te di el mejor beso de mi vida, pues ya te tenía en este mundo.
Te amare hasta la eternidad con intensidad, caminaremos juntos, llenare de detalles tu vida, te formare a través de las palabras y de las acciones, es mi deber ser coherente para tu mente. Tu mayor herencia será el amor, la comprensión y las buenas costumbres, lo material es fugaz pero las enseñanzas son eternas.
Es imposible no pensar que soy tu dueño y quizás en algún momento de la vida pecare de posesivo, la pregunta es ¿y quién no la haría?, ante tan inquietante circunstancia mi deseo es que seas libre, que tus pensamientos no se vean condicionados por mi conducta, que seas tú, al fin y al cabo, que decidas ser lo que desees y que forjes tu propio destino, tu propia historia. Si algo me ha enseñado la vida, es en la calidad del tiempo y eso es lo que tengo para ofrecerte.
El día en que escojas tu destino, volaras y dejaras tu refugio, buscaras tu propio espacio, sé que tomaras un rumbo diferente al mío, porque así es el destino, este te arrastrara hasta encontrar tu futuro, en el mejor de los casos estarás cerca de mí, pero siempre apuntando en distinta dirección, pues así es la vida.
Me sonrojo cuando entro en razón de cómo vas transitando tu niñez. La adolescencia te espera, pero aún no, aún es muy pronto, calma tiempo, que mi hija aun es mi niña.

(Foto de mi autoria: tomada con teléfono Huawei Y300, en el centro comercial Llano Mall)
(Acarigua - estado Portuguesa)
Por: Luis Gerardo Sanchez