Todos; éramos todos y luchábamos para todos… solo inconvenientes naturales causados por sentimientos distintos o roces de seres humanos con cualidades desiguales, pero luchando para ser una nación unida. Soñábamos construir el pueblo de amor, uno donde la paz sea la lucha de vida, lo común dirigido al alma amante, comunidad entera y entregada al poder del pueblo unido, hambre, desempleo, inseguridad, en todos los ambientes los hay, qué pueblo no padece lo injusto de la justicia ciega.
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Todos los pueblos tienen muertos, pero el amor por la patria cubría con entereza y felicidad las desigualdades de estos seres. No se sabe cuándo ni cómo, comenzó a desboronarse el cubil, llegaron momentos insólitos de soledad, separación y conflictos, diferencias de ideales, momentos de darle importancia a quien no la merecía, apareció y dividió este pueblo, lo hizo dos donde solo cabía uno, lleno de odio, rencores, competencia y sequía de amor, luchas por tener algo que era de todos, adquirir a sus anchas todo aquello imposible de domar, eso que debía estar guardado y escapó como un león de su jaula y atacó a un grupo de seres, algo difícil de dominar.
Solo un poder superior capaz de tranquilizar ese animal indomable. Sufria Dios la incapacidad de estos para volver a ser los de antes, no eran suficientemente inteligentes para destruir lo que destruía su paz, para ignorar lo que incitaba a la lucha.
Señor debe tomar medidas “sugirió a Dios un Ángel”… y comenzó la más intensa de las lluvias caídas sobre ese suelo; esa lluvia destructora tenía una característica diferente, un punto extremo de sarcasmo, era lluvia ácida corrosiva.
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“¿Pero Señor como es que usted logrará unirlos nuevamente?”
-La dependencia será su unión-
Así comenzó sobre ellos la destrucción física, sus rostros, sus características individuales, su visión, sus entornos, todo lo que los diferenciaba los unos de los otros, su comunicación fue degradándose, no existía comunidad entre ellos, desaparecieron sus vidas, dejaron de ser diferentes; físicamente no se diferenciaban, eran solo un conjunto indefinible de cicatrices en unos cuerpos deformes, carcomidos por el ácido.
“Señor pero esto no borrara sus ideales, por lo cual están así”
-La paciencia los llevará a amarse-
La soledad, la necesidad hicieron borrar esas diferencias y comenzaron a entenderse, la magnitud del problema que los agobiaba era mucho mayor.
Poco a poco comenzaron a distinguir la diferencia entre mujeres y hombres, adultos de niños, haciéndose muy difícil, pero luchando hasta así comenzar a ver sus diferencias externar aunque su similitud era aún predominante por su falta de definición corporal.
Así pasaron días, meses, años y apareció el resurgimiento de una sociedad olvidada, la gestación de esta con las generaciones, que milagrosamente nació de las uniones de seres incomprensibles en su físico y con un corazón curado, la dependencia volvió a llenar sus fuerzas y capacidad para perdonar y entenderse.
Llevando amor a sus descendientes, olvidando las pugnas entre hermanos, superando las almas quebradizas y haciéndolas fuertes para luchar, pero esta vez por la igualdad, la sociedad y la unión entre ellos. Desde ese entonces sus vidas comenzaron a mejorar, obtuvieron frutos, niñas y niños hermosos, comprendieron en el futuro su meta, comenzaron a ser simplemente una sociedad unida por Dios.
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