Detrás de una sonrisa linda y resplandeciente, detrás de un andar que levantaba miradas, estaba yo, realmente reprimida intentando ver el mundo desde una perspectiva diferente, tratando de observar todo desde un angulo distante para no involucrarme, para que no me lastimarán.
Soy emigrante venezolana, residencia en España, salí huyendo de mi país por una crisis más allá de la económica que todos conocen, salí huyendo de mi, de mis temores, de una soledad terrible y abrumadora.
Fueron duros los días que antecedieron esa decisión, pero aquí estoy, intentando conocerme, intentando reencontrarme e intentando reconstruirme.
Y allá voy de nuevo, entera o a pedazos, pero allá voy. (Frida Khalo)
Agradezco a por esta iniciativa, por invitarnos a analizar y reflexionar sobre la importancia el autodescubrimiento y lo que esto nos lleva a aprender.
Conocer y reconocer nuestros defectos y limitaciones nos permiten trabajar en ellos, hacer y enumerar los sueños arraigados en el corazón, anhelos e ilusiones hacen que nos pintemos alas de esperanza en el alma y volemos tras de ellos.
Tendríamos que ser valerosos y hacer un análisis que comienza desde muy adentro para poder saber cuales son las cosas positivas y negativas que tornan nuestras vidas y sobre todo adquirir el compromiso de modificar o restaurar todo aquello que no nos deja avanzar.
Los cambios no son fáciles, siempre vienen blindados de resistencia, es aquí donde se colocan a prueba las intenciones que tengamos.
A lo largo de mi vida he aprendido a sobrellevar mis defectos.
Aprendí a cargar el peso de las consecuencias de mis decisiones.
Aprendí que la vida tiene más valor del que le había dado.
Aprendí que las personas te hacen daño siempre y cuando tu se los permitas.
Aprendí que las mentiras no tienen más importancia que las que tu le das y que las personas te hacen el daño que tu les permitas.
Aprendí que huir no sirve de nada, que los problemas y conflictos se van con nosotros al país que nos residenciemos.
Aprendí a ser feliz y libre.
Aprendí a respetar a los demás y a espetarme.
Aprendí a no juzgar a nadie ni permitir que se me juzgue por nada.
Aprendí que el amor y la compañía de mi familia renuevan mis energías.
Aprendí a ser agradecida con Dios y con los seres maravillosos que me aman y me rodean.
Invito a participar a mis amig@s ,
y
cuyas vidas son loables, dignas de admiración, inspiración y reconocimiento, estoy segura que sus historias al igual que la mía serán de ayuda y autoayuda para continuar reconociendo nuestra valía y lo maravilloso que se nos ha ido tornando la vida con el pasar de los años.