Para el 22 de abril del año en curso está convocada la elección presidencial, un evento que desde su gestación ha estado cargado de ilegitimidad y vicios, afectando una vez más la "democracia" en el país caribeño.
Múltiples han sido los factores para catalogarla como fraudulenta y anti democrática, incluso fue el punto de quiebre en las negociaciones entre el gobierno y la oposición en República Dominicana.
Pero esto parece no importarle a algunos, amparándose en el deseo de un "outsider", este domingo 18 de febrero en la gran sede de la iglesia evangélica Maranatha, ubicada en la Zona Industrial de Valencia, el pastor y líder de la asociación civil El Evangelio Cambia, Javier Bertucci, oficializó sus aspiraciones por la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela.
Dejando a un lado las diversas reacciones ante esta repentina candidatura y el oscuro pasado -¿y presente?- de este empresario, queda dejar claro que ya al haber un principal contrincante ante la posible reelección del presidente Nicolás Maduro, nos han llevado al terreno que el gobierno quería, que los venezolanos más allá de decidir si participar o no en una elección cargada de ilegitimidad y rechazada por varios países del mundo; ahora veamos quien de los dos principales candidatos -hasta el momento- es el mejor para el futuro del país.
¿Votamos por el "hombre de Dios" o nos seguimos calando a Maduro?
Esta es la interrogante que desde el domingo ha estado en la cabeza de muchos venezolanos, al ser Bertucci la figura clara que hasta el momento disputará por el Palacio de Miraflores.
"Hombre de Dios", así han catalogado a Bertucci sus seguidores que creen fervientemente en su palabra, gestos, acciones y ahora, candidatura.
Creo que esta bulla que ha generado el pastor evangélico, y que en tan solo dos días ha ido creciendo y seguirá en aumento -entre seguidores y detractores-, es producto de la negatividad de Lorenzo Mendoza como candidato presidencial, el empresario dueño de Empresas Polar era el "outsider" deseado por la mayoría -no existe una medición pero era la sensación que había- de los venezolanos, pero ante su silencio y la información publicada por la agencia de noticias Reuters, donde en una reunión aseguró a sus trabajadores que no estaban las condiciones dadas para ser candidato presidencial, ha dado paso a dejarlo en el olvido y buscar otro santo.
Algo que hay que tomar en cuenta es que este "hombre de Dios" se anuncia como candidato presidencial fuera de la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), coalición de partidos políticos de oposición que hasta la fecha desde la ruptura del dialogo en República Dominicana no se ha pronunciado de manera conjunta sí participará o no, en las elecciones presidenciales del 22 de abril del 2018.
Incertidumbre y silencio que aprovechó Bertucci y que no desperdiciarán los candidatos que puedan surgir en las próximas horas.
Definitivamente ya la elección para elegir el presidente de la República Bolivariana de Venezuela no tiene marcha atrás; la fecha está fijada, los candidatos han ido apareciendo y la opinión publica de los venezolanos se ha ido transformando, a medida que avance el tiempo el interés será mayor, sobre todo con las características de los comicios y sus peculiares candidatos.
Considero que el gobierno ha ido respirando al ver como este evento al pasar de los días va tomando poco a poco una imagen ficticia de "legitimidad" y "democracia", a pesar del rechazo internacional y de algunos sectores del país.
Lo que veo venir es un aumento del rechazo entre los sectores que aúpan la abstención y quienes apoyan la participación a ciegas. No suficiente con la polarización política existente en Venezuela, ¿ahora se le sumará el rechazo entre religiones inmersas en la política?.
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