Con carácter de para siempre
Mi cuerpo se estremece, la piel se eriza y mi corazón se ensancha al recordar esa tarde del 22 de Enero del 2014, cuando en un quirófano con una temperatura inferior a los -5°C, temblando (aún no puedo definir si por el frío o a causa de los miedos incontrolables que sentía).
Mi vida cambio
Creo que jamás imagine que de esa sala operatoria saldría otra yo.
Una yo que no sería jamás la misma en cuerpo, alma y corazón.
Al decir que mi vida cambio me refiero a que cambio por completo, mis sueños nunca más fueron prolongados (6 horas o menos), mis necesidades fueron a dar a un ultimo plano y mis actividades cotidianas fueron totalmente modificadas.
Sin contar que mi cuerpo sufrió una alteración.
Al verme desnuda por mucho tiempo me invadía la incertidumbre, la tristeza, el rechazo propio y cometía el error a diario de pensar:
¿Cuándo va a desaparecer?
Un día sentada me debute a pensar que era hora de buscar alternativas médicas para intentar desvanecer lo que erradamente por tanto tiempo llame “horrible cicatriz”
Estoy segura que esto no solo me ocurre a mí.
Por mucho tiempo sentí vergüenza, me incomodaba verme desnuda, me inhibía, me cohibía de tantas cosas.
Hasta que entendí que ese es el rastro que me quedo en el cuerpo después de haber compartido junto a ella y desde adentro 39 semanas y 4 días de nuestras vidas.
Esa cicatriz fue el portal que uso Dios y la Vida para traer a mis brazos el regalo más sublime que he podido recibir.
Logre entender que ese fue el canal por el cual llego a mi vida,el amor, la sonrisa y los ojos que me llenan y desbordan en mí, Felicidad.
Deje de percibirla como algo desagradable, sigo sin poderla exhibir pero ya no me cuestiono, ya no me avergüenzo, le di el sentido y la importancia que merecía.
Se lo que significa y se lo que vale.
Agradezco infinitamente esa y cualquier otra huella que ella desee dejar en mi vida igual todas vienen esparciendo amor y felicidad.