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La palabra “abuelo/a” es sinónimo de amor, confianza, paz,serenidad, gratitud y otras acciones hermosas, sí así es y lo afirmo.
Viví con mi abuela literalmente toda mi vida, ella y mi madre me criaron. Fue madre para mí, mi guía, mi rayito de sol a plena oscuridad.
Mi abuela se llamaba Luisa Rosa, y como su segundo nombre indica, amaba las rosas, y no solo las rosas, sino las orquídeas, las cayenas, y los girasoles, de ese gustico es de donde sale, que los girasoles son mi flor favorita.
Ella era una señora dedicada a la costura, era modista.
Pasó toda su vida confeccionando vestidos, pantalones, blusas, sin contar que también tejía y mucho, esto último le encantaba. Yo en lo personal tenía de niña varios vestidos hechos por mi abuela, todo era creación suya, hasta un disfraz me diseño en febrero de 1998.
¿Observan esos trajes donde salgo con Santa Claus y dónde estoy con atuendo de marinero? Todo fue obra de sus manos.
Como olvidar cuando mi abuela me enseñó a ir al baño.
Como olvidar cuando mi abuela me enseño a atar mis cordones cuando era una niña de 5 años.
Como olvidar cuando mi abuela cocinaba esas sopas, con las verduras cortadas bien finitas, eso le gustaba.
Cuando iba al colegio mi abuela me peinaba.
Desde niñita vivía al ladito de mi abuela, cuando tenía miedo me acurrucaba.
Si tronaba me acomodaba a su lado
Si mi mamá no estaba, mi abuelita estaba conmigo
Cuando mamá salía a trabajar, abuela me acompañaba
Cuando no entendía algo, mi abuela me explicaba
Son momentos gratos, que nunca pero nunca deben olvidarse, considero que cualquier abuela es especial en la vida de una persona. Son verdaderos amigos, verdaderos compañeros, y buenos cocinando eso sí, todo les queda rico.
El fororo, la sopa, la avena con leche, el arroz con pollo, las hallacas en diciembre, todo es una delicia.
Qué lindo es llegar y decir “bendición abuela” y que te respondan “Dios te bendiga mijo”
Lastimosamente, las abuelas, no son para toda la vida, aunque yo en lo personal quisiera que así hubiese sido, pero no, se van pronto, más pronto de lo imaginamos.
En 2007, mi abuela fue diagnosticada con Alzheimer, para los que no conocen esta enfermedad, es una dificultad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y hasta la manera de comportamiento de un individuo. Este padecimiento tiene tratamiento, más no tiene cura alguna.
Aunque era muy joven tenía para entonces 12 años, entendí completamente lo que eso significaba: un día abuela no se acordará más de mí.
¿Por qué se desarrolla el Alzheimer? Hasta la actualidad no sé conoce un resultado exacto.
El avance del Alzheimer en mi abuela, cada mes se complicaba más, el primer año de la enfermedad, todo era normal, se acordaba de casi todo, sus hijos, sus nietos, sus vecinos, solo a veces le fallaba la memoria, pero por periodos cortos.
En el segundo y tercer año, de siete días de la semana al menos dos días no se acordaba absolutamente de nada, solo se acordaba quien era ella misma, sin embargo, al hablar pronunciaba los nombres de las personas, más si las veía no tenía idea de quienes eran.
En el cuarto y quinto año, sucedía lo mismo que en los años anteriores, solo que su memoria recordaba la claridad de las cosas por un periodo muy corto de 24 horas, solo recordaba la realidad una sola hora.
Durante el sexto y séptimo año de la enfermedad, ya mi abuela perdió completamente la memoria, vivía en un mundo paralelo, donde solo ella y sus recuerdos existían.
En marzo de 2015, mi abuela murió.
Su última navidad fue en diciembre de 2014. Creo que, a pesar de que no recordara nada, estaba feliz, y eso me hace feliz a mí también.
Yo como muchas otras personas, no pude ganarle al Alzheimer, lo único que hice por ella fue acompañarla en todo momento, y aunque no recordara mi nombre ni me existir, yo todos los días le decía lo mucho que la amaba a pesar de que no me entendiera