Todos los días la lluvia llegaba a primera hora, como un reloj de la naturaleza extrañamente prudente. Estos días de invierno me pregunto si también pensaras en lo extraña que es esta situación.
Preparo el desayuno rápidamente el tren va a dejarme como es de costumbre pero hoy planeaba hacer las cosas diferentes. Tu ya estabas listo vestido con traje y corbata como siempre, una cita de trabajo siempre era como un encuentro fortuito entre amantes. Acaso no eramos amantes, porque mi día parece que termina aquí.
Me gusta el sonido de tu voz en las mañanas...
El olor de tu peculiar colonia...
Como me miras al despertar cada mañana, y me dices que me amas...
En tus brazos la lluvia no me enfría, el día me ilumina deliciosamente y aquí puedo descansar.
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by Luisiany