Creo que le ha llegado la hora a la crítica. Ya han sido demasiados post dedicados a hablar sobre cómo tener una mejor vida cambiando hábitos y conductas, pero todavía nos falta tomar consciencia de las cosas que hacen que en nuestro día a día se haga difícil encontrar esa felicidad de la que tanto hablo.
Estamos rodeados de información, de condicionamientos inconscientes de los que no nos damos cuenta. Las noticias, la radio, los periódicos, etc. Pero uno de los condicionamientos más fuertes que existen y de los que menos cuenta nos damos es la música. Como ya debéis saber, la música no se hace porque sí. Una canción no se hace viral ni exitosa tan fácilmente y existen procesos de selección previa que hacen que una canción pueda subir a la fama. Hablo de las élites como siempre.
¿Cómo sino canciones tan sexistas como "Mayores de Bad Bunny y Becky G" pueden llegar a la fama con letras tan sexistas?
A mí me gusta que me traten como dama
Aunque de eso se me olvide cuando estamos en la cama
A mí me gusta que me digan poesía
Al oído por la noche cuando hacemos groserías
Ir a una fiesta está muy bien siempre y cuando seamos conscientes de lo que escuchamos y hacemos. Es una lástima que la mayoría de personas que salen de fiesta lo hace para evadirse de una realidad que no les gusta. Pasamos la semana haciendo cosas que no nos hacen felices y cuando llega el fin de semana todos están deseando salir de fiesta para olvidarse y "coger fuerzas" embriagándose hasta perder el conocimiento. Esa es la triste realidad. El alcohol y el tabaco son drogas legales, pero DISOCIATIVAS (nos evaden).
¿Que pasa entonces?, que se aprovecha ese estado de disociación creado por las drogas para meternos en el inconsciente canciones con letras llenas de conflictos.
A mí me gustan más grandes
Que no me quepan en la boca
Los besos que quiera darme
Y que me vuelva loca
La incongruencia es la clave de la inconsciencia. Si estudiamos ésta letra en concreto vemos un par de cosas:
Si te gustan que te traten como dama y que te digan poesía, no digas que te gustan grandes y que no te quepan en la boca...
Es todo un ejemplo de falta de valorarse a una misma y por desgracia la sociedad así funciona. Por mucho feminismo que quieran defender, a la sociedad hay que cambiarla desde la educación y el respeto. Pero canciones como ésta impiden que consigamos ese objetivo. Como siempre la responsabilidad está en manos de las élites y las industrias que permiten que canciones como ésta vean la luz.
No estamos contentos con nosotros mismos (o eso nos han hecho creer) y lo pagamos llenando nuestros oídos de letras sexistas que crean conflictos entre hombres y mujeres. No nos damos cuenta pero estamos permitiendo que la sociedad sea cada vez más indiferente al amor. Este es solo un ejemplo en una canción, pero tan solo tenéis que estar atentos para ver que casi todas las letras tienen contenidos sexistas que infravaloran a la mujer y ponen de macho al hombre.
Vivimos en una sociedad machista y pretenden hacernos creer que todo esto está cambiando usando algo tan rastrero como la valentía y la fuerza de la mujer a través del feminismo. No nos damos cuenta de que las élites no son feministas, de que si el feminismo cambia algo será el pensamiento de la mujer, pero no el del hombre, porque las élites las forman hombres. Encontrarán nuevos métodos de control sobre la sociedad y crearán nuevos conflictos entre hombre y mujeres para poder mantener su poder y control.
Para evitar esto debemos estar despiertos a la información y no dejar que ésta manipule nuestras ideas y nuestro inconsciente. Es difícil, y más cuando cada vez que salimos de fiesta lo hacemos tomando drogas que nos disocian de la realidad (curiosamente las dos únicas drogas legales son el alcohol y el tabaco, y ambas son disociativas...).