El valor de cambio es simplemente un valor simbólico que no representa completamente el proceso que llevo el objeto en su transformación de mercancía. Es por ello que la mercancía tiene una doble representación del trabajo que deja de ser conveniente convirtiéndose en un fetiche que oculta bajo su forma física la dominación de la clase obrera. La mercancía no representará nunca lo real de su proceso y tiene que simplificarse a un precio, donde el dinero por el que es cambiado es al mismo tiempo una mercancía donde su valor de cambio y uso satisface este fetichismo. En el proceso de cambio de las mercancías se convierten en valores de uso y valores de cambio. El dinero como valor de cambio es la forma en que aparece la medida inmanente del valor de las mercancías que sería el tiempo de trabajo socialmente necesario.
Todas las relaciones de producción satisfacen el fetiche de la mercancía cuando asume un valor de uso y un valor de cambio. ¿Existe con el fetichismo de la mercancía una naturaleza contradictoria de la mercancía por ser al mismo tiempo valor de uso y valor de cambio?.
Fuente: Capítulo I, El Capital.