Eutanasia... Eutanasia... Eutanasia... Eutanasia
Es una palabra que ha rondado en mi cabeza desde hace varios días.
El término Eutanasia proviene del griego antiguo "eu" que se traduce como "bien" y "tanathos", que es equivalente a "muerte"; buen morir. Y se define como "la acción u omisión que acelera la muerte de un paciente desahuciado con la intención de evitar dolor y sufrimiento".
Recientemente en una de mis guardias del hospital me sucedió una situación bastante particular con un paciente y sus familiares.
El Paciente JN de 95 años había sido ingresado 2 días previos a mi guardia en el contexto de fibrosis pulmonar sobreinfectada con marcado deterioro respiratorio, los familiares se negaron a cualquier tipo de invasión y prefirieron dejar que la enfermedad siguiera su curso.
Ya en mi guardia el paciente tenía 48 horas en proceso de agonía con deterioro progresivo del estado neurológico pero se mantenía con estabilidad hemodinámica, y aproximadamente a las 8 pm (12 horas de guardia) una de las hijas se acerca y con una expresión facial muy triste me hace una pregunta importante:
"Dr. Mi papá, el señor JN de la cama 8, está muy mal desde hace dos días y esta sufriendo mucho. Se que el oxígeno es lo que lo mantiene aferrado. ¿Podríamos por favor quitárselo? Para que pueda descansar, ya no soporto verlo sufrir más" (entre lágrimas).
Es entonces el momento en el que para mi entra en juego el dilema moral de dejar morir al paciente y terminar con su sufrimiento y otorgar un buen morir o continuar apegado al principio de no maleficencia y no generar daño en un ser humano.
La verdad es que a los médicos se nos educa con la intención de que salvar vidas y no con el objetivo de dejarlos morir, de hacer todo lo humanamente posible para que el paciente evolucione satisfactoriamente y egrese a su hogar y continúe viviendo. Se nos inculca que debemos ser y dar VIDA. Pero hay un punto en el que el seguir viviendo sólo significa seguir prolongando el sufrimiento y la agonía, y es allí en donde opino que debe existir la madurez y sensatez profesional y más que generar una muerte, provocar el descanso de un ser humano, que es más que sangre y tejidos; es alma y vínculos con sus familiares, los cuales también sufren al ver a su mamá, papá o hermano convivir con sufrimiento.
Al final, después de afinar ciertos procedimientos legales, al paciente JN se le cesó el suministro de oxígeno y falleció 30 min después.
La verdad es que la eutanasia va a depender de los ojos de quien lo vea, de la posición desde la que se asuma (paciente, familiar, médico) y siempre traerá consigo un dilema moral inmenso; ya que realmente no está bien definido, pero ¿Existe el derecho a morir?