Como todos los que vivimos en Venezuela fui parte del apagón masivo que ocurrió a nivel nacional, que hasta los momentos ha sido una de las peores experiencia en mi corto camino de vida. Fueron 4 días desesperantes y frustrantes en los cuales estuvimos hasta el borde de la locura.
Envueltos no sólo en la oscuridad generada por el apagón sino también en la oscuridad de la desinformación por pérdida de las vías de comunicación, sin poder saber de nuestros familiares en otros estados del país, sin poder saber lo que pasaba en otras zonas del mismo estado, envuelto en rumores de saqueos y protestas reprimidas, envueltos en vandalismo y la triste pérdida de alimentos por no contar con los sistemas de refrigeración, abrumados por las noticias que llegaban a través de otros sobre las múltiples muertes ocurridas en hospitales secundario a la falla eléctrica que no permitió el adecuado funcionamiento de los instrumentos médicos (incubadoras, ventiladores mecánicos, sistemas eléctricos en el quirófano, etc).
Fue una real catástrofe lo que vivimos los venezolanos en esas 96 oscuras horas, incluyendo a aquellos que se encontraban fuera del país que no lograban obtener ningún contacto ni información sobre sus familiares. Y como si no fue suficiente con la falla eléctrica luego por consecuencia se sumó un desabastecimiento general de agua, que llevó a muchos venezolanos desesperados a recolectar agua para consumo de lugares contaminados y observamos como muchos incluso se bañaban en ríos y quebradas contaminadas.
Aunado a esto. nunca está demás el descaro de los usurpadores del país (Nicolas Maduro y su grupo) que no tienen las gónadas suficientes para aceptar que el colapso eléctrico que vivimos todos (menos ellos) fue producto de su ineficiencia y sus inútiles políticas de gobierno en las cuales no se les dio el mantenimiento adecuado a los equipos de nuestro proveedor principal en la represa del Guri.
Y como último quiero resaltar o reflexionar sobre algo que me molesto casi por igual que el descaro del gobierno ilegítimo, y es la "viveza criolla", ese sentido de algunos venezolanos de querer joder (ye me disculpan la palabra) a sus hermanos, de querer obtener un beneficio a través de la miseria de otro, pude ver como vendían bolsas de hielo en 15-20 dólares, 10 minutos de carga telefónica en 1 dólar y así muchos mas ejemplos que no vale la pena mencionar.
Resalto también la buena fe de muchos que pusieron sus hogares a la orden para bañarse, recargar batería de celulares e incluso almacenar comida, ese es el verdadero Venezolano.
Sin más nada que agregar espero que esto jamás tenga que volver a vivirlo nuevamente y que la luz de la Libertad y la Esperanza brille siempre en nuestro país