Nos encontramos en una sociedad de irresponsables, hombres y mujeres que le gusta tener relaciones. Pero, que cuando le toca asumir la responsabilidad de sus actos, son una especie de escapistas, que dejan a la deriva a sus hijos. Soy de los que piensan, que muchas veces la vida es injusta. Habiendo tantas mujeres que no pueden procrear y otra que, si pueden, les importa poco y no lo valoran.
Me cuesta comprender, que pasa por sus cabezas, para hacer ese acto tan maligno, sin importarles nada, sin importarles lo que le pase a esa criatura inocente, que no tiene la culpa de nada. No puedo hablar de que sienten esos niños, que se crían en un basurero, no puedo hablar de que pasa por sus mentes, no puedo hablar de cómo se sienten con el estómago vacío. En este artículo, hablare desde mi perspectiva de cómo lo veo, estando fuera de esa situación tan difícil.
Comprendo que no es lo mismo, pero sin estar ahí, siento el mismo dolor, cuando veo sus caras llenas de mugre, producto de la suciedad que hay en el lugar que se encuentran. Aprendiendo de vicios, que traerán consigo, sus peores desgracias, hablo del vicio a las drogas, la creación de un vínculo perverso con la delincuencia, vinculado por la necesidad, pero sobre todo por el hambre que padecen. No me voy a referir sobre las capacidades del gobierno de brindarles una mano amiga.
Si no, me quiero enfocar, en los individuos responsables de traerlos al mundo, de esos individuos que no son capaces de asumir sus responsabilidades. La falta de conciencia es uno de esos elementos resaltantes, que, hacen que mucho de estas parejas jóvenes y no tan jóvenes, abandonen a sus hijos a la deriva. No pongo la situación económica, porque considero, que es una excusa ridícula. Ninguna circunstancia en realidad, justifica cometer ese acto tan macabro contra un ser humano, que no puede defenderse por sí solo.
En mi ciudad Caracas, Venezuela. Cada vez que salgo a la calle, me encuentro con esa triste realidad de ver niños pidiendo para comer, verlos con sus cuerpos flacos y desnutridos. Niños que no deberían estar ahí, sino en sus casas, concentrados en una sola responsabilidad, Estudiar, además de disfrutar su niñez; para mí es incomprensible, que esos niños pierdan su juventud, que se conviertan en adultos muy rápido. Hacen una transición muy rápida por obligación obviamente, sin duda, esa situación me parte el corazón.
Me cansa ver, que haya jóvenes tan irresponsables. Porque la excusa de siempre es: “Que son muy jóvenes y que ellos no pueden asumir esa responsabilidad”. Ah, pero no son muy jóvenes para tener relaciones sexuales. Es una evidente falta de madurez. De seres humanos que no están dispuestos a crecer, ni por la situación que les aparece, ni por sus propios medios. También es evidente la poca educación en sus casas, donde no se les enseña sobre educación sexual, por la timidez de algunos padres de hablar sobre un tema que es absolutamente normal.
Entiendo, que con este artículo no voy a cambiar a nadie, ese no es mi objetivo. Lo que quiero es que seamos conscientes de que toda acción tiene una consecuencia que debemos asumir. La escapatoria no resuelve nada, primero porque es un signo de cobardía y segundo porque una persona con educación en sus casas nunca dejaría abandonado a sus hijos y seguir viviendo la vida como si nada hubiese pasado. Espero en el fondo, que este mensaje le llegue a alguien, que piense en la posibilidad de no tener un hijo. Reflexionen, están a tiempo, un hijo es lo más maravilloso de este mundo, además de tenerlo, lo convertirá a ustedes en mejores personas.
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Algunas imágenes fueron sacadas de Pixabay.com
