El haberme convertido en padre, siendo tan joven, cambio mi vida totalmente, ¡y para bien!, mi hijo me ha brindado la motivación para lograr muchas cosas...
Ser padre, ha sido una experiencia maravillosa desde antes de que mi hijo Sebastián Gabriel naciera, desde que estaba en el vientre de su madre, antes de que naciera mis nervios eran muchos, porque tenía miedo a no ser un buen padre para él, o no poder ofrecerle lo que el necesitara, porque algo que yo quería y quiero, es que él tenga todas las posibilidades para crecer.
El llevarlo al pediatra, a que le pusieran sus primeras vacunas, el ver sus sonrisas a cada momento, me llenaban de felicidad; a veces pensaba, ¡guao ya soy padre!, no podía creerlo que ya lo tenía en mis brazos, que ya podía cargarlo, abrazarlo, besarlo, se puede decir que era un momento esperado para mí, un momento con el que soñaba, pero que ya se había vuelto realidad, no puedo negarlo, llore de felicidad el tenerlo en mis brazos.
Ha sido un aprendizaje continuo, desde hace 1 año y un mes, la experiencia es única, el verlo decir su primera palabra, el dar sus primeros pasos, el darle sus besos de buenas noches, el verlo por las mañanas despertándose con su gran sonrisa, esa sonrisa que uno necesita, para levantarse motivado todos los días, y buscar salir adelante, para tener la oportunidad de ofrecerle lo mejor, el para mí, es una gran motivación, me llena de fuerzas, y me enseña a que no debo rendirme, el todavía no me lo dice, pero yo con solo verlo, sé que nunca debo hacerlo.
Hace menos de un mes, le celebramos su primer cumpleaños, a pesar de la situación de mi país Venezuela, queríamos su madre y yo, celebrarle su primer cumpleaños, algo que es muy especial, tanto para él, como para nosotros, y con todo el esfuerzo, pudimos hacerlo, y fue un momento muy lindo, que compartimos con él, y que obviamente se quedara en nuestro recuerdo toda la vida.
A veces no puedo creer, como hay personas, hombres en muchos casos, que no pueden hacerse cargo de sus hijos, donde deben hacerse responsables de sus actos, los considero ¡hombres cobardes!, porque no saben de lo que se están perdiendo, se están perdiendo de una experiencia única y maravillosa en sus vidas; porque ellos no tienen la culpa de nada, nuestros hijos llegan al mundo a llenarnos de felicidad y de esa motivación, que muchas veces nos hace falta, que nos cambian la vida, es cierto, pero créanme que nos las cambian para bien, para que nosotros sigamos creciendo como personas.
En conclusión, el nacimiento de mi hijo, me ha mantenido en un proceso de continuo aprendizaje, directa o indirectamente, ha hecho cambios en mi vida, para que yo sea una mejor persona, nuestros hijos sin hablar, nos dan una especie de guía para crecer todos los días, ¡y que más lindo que eso!.
No quiero terminar este artículo, sin agradecerle, a la mujer que más amo, y que me dio la oportunidad de ser padre por primera vez, y a la cual estoy y estaré, agradecido toda la vida, ella también escribe en steemit, , gracias por todo, mi vida.