Hombre de fuerte carácter y palabras claras
obstinado en sus acciones al enemigo amenaza
que si atacas a mi pueblo, tu la guerra le declaras
y con tu ejército en sangre yo exterminaré a tu raza.
Entre espadas, flechas y lanzas tu sostienes fuerte escudo
que defiende a los heridos de gran multitud de bestias
y al grito de los caídos, redoblas el ataque como nadie jamás pudo
y destrozas las gargantas de los que causan tales molestias.
Pero el acoso implacable de las bestias en aumento
diezma a tus hombres, y aterroriza a tu gente
y el momento llega, que en soledad sin lamento
solo tu resistes el bestial acoso, con tu espada al frente.
De tus heridas la sangre, mancha tu fuerte armadura
pero tu fuerza no mengua ni un segundo ni un instante
tu fortaleza reside en una esperanza pura
de que el enemigo vea que no hay miedo en tu semblante.
El temor en ellos crece, al ver que solo un mortal
resiste poderoso fuerzas ingentes de acoso
que por miles caen ante su fuerza inmortal
haciendo que muchos huyan con el rostro temeroso.