Setanda bajo la tenue luz y la soledad contemplo insondables despilfarro del tiempo
Reflexionando en la incontable agonia de las: horas, minutos y sugundos perdidos sin sentido. Bajo la subyugada sociedad decadente de despilfarro.
No saben el valor del tiempo, de cada instante vivido y cada segundo perdido, cada dolor y cada gozo adquirido por el indetenible paso del tiempo mismo.
Con cada dia se hace más presenté y palpable su sublime y delicado toqué, qué cercena y abraza mí ser en el crisol de mí alma.
Ya no reconozco mi propio rostro, mi handrar es mas agobiante y por el peso de los años ganados, mi propio destino me buscara y me hayara bajo la tutela cruel del tiempo.
Tiempo bendito, Tiempo maldito.