Fue hace ya 2 años y un poco más, el cielo encapotado y las lluvias de noviembre se hacían sentir cada mañana, Lorryn con el alma rota solía ver con los ojos cristalizados el camino, caminaba siempre inerte, sin ganas, huía de la lluvia por instinto, pero descuidada de todo lo demás. Alcatraz era libre, lleno de ideas y fuerza, él era como un niño que se ha lastimado jugando, le duele pero seguirá corriendo por que su corazón aun lo desea.
Cuando sus ojos chocaron por primera vez Lorryn apartó de inmediato la mirada, sintió el temor de quienes han visto la muerte y saben cuando se acerca sigilosamente, el tenia una sonrisa pícara, rebuscada y burlona, ella tenía sonrisa pintada y sensual.
El poseía cierto misticismo en su alrededor, por que sin saberlo había despertado a un alma rota, el era sincero, expresivo en cada gesto podrías ver el reflejo de sus pensamientos, Lorryn era calmada, de sonrisa triste pero nunca ausente, sincera y leal.
El tiempo voló, los días se esfumaron cuando él le declaró su pasión, ella no pensó en nada más y se entregó,
-Esto es lo que soy, esto es lo que tengo, lo tomas o lo puedes dejar- dijo ella con firmeza.
- Es lo que eres… Esto soy yo, tómalo o déjalo- dijo él, ahogando su voz porque era orgulloso y había abierto su alma a Lorryn aquella noche.
Alcatraz y Lorryn se amaron sin piedad, se volvieron rebeldes a la adversidad, se entregaron como quien no conoce la derrota y si se volviesen a encontrar Lorryn lo volvería amar.