Y callada en mi cuerto deseando escuchar tus pasos, deseando escucharte tocar la puerta para salir corriendo a tus brazos, solo deseo repetir eso solo por una última vez, pero aunque se que eso no pasara sigo aqui en mi cuarto reteniendo este deseo en mi pecho, con ganas de salir a buscarte, ¿pero donde? no tengo idea donde encontrarte, solo me queda la carta que esa mañana me dejaste.
Fuente.

el color de tus ojos y perderme en el negro oscuro de ellos,
negros como una noche sin estrellas, negros como el fondo de un pozo sin fin,
negros como el café que me tomo en las mañanas, donde se me hace inevitable no recordar...
poder besar esos labios tan dulce como la miel,
besarte tanto hasta que se duerman mis labios, deseo probarlos,
deseo poder saborearlos como se disfruta un caramelo
pero sin el miedo de poder desgastarlos...

recorrer tu dulce piel con mis manos y escuchar
como poco a poco entre besos y abrazos se acelera tu ritmo cardiaco,
no sabes cuánto lo deseo, está en mis profundos anhelos...
no sabes cuanto deseo tener una máquina del tiempo y poder volver,
aquella noche a la orilla de la playa donde ocurrió lo que tanto anhelaba,
suspiros, besos y abrazos toda la noche hasta el calor del sol en la mañana...

para refugiarme sólo en esas palabras que me escribistes en esa mañana,
donde me expresabas con tantas ansias tu deseo de repetir aquella acrobacia,
volver a vivir esa noche apasionada bajo la luz de las estrellas y con la luna de almohada...
pero esta vez el tiempo poder detener para disfrutarte mas,
pero es una lastima que tan solo me quede el recuerdo de esa noche apasionada,
es una lastima que solo me quede esa carta y tu cuerpo tatuado en mi piel pero no con tinta,
sino con puro placer...



Gracias por estar aquí y leerme una vez más ...
¡Será hasta la próxima!
Con amor .
