“En el momento que dejemos de luchar por otros, en ese momento; perderemos nuestra humanidad”.
Isaías 41.6 "Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate.
La vida es más que nosotros mismos, a veces nos enfocamos solo en nuestras cosas, en nuestras necesidades, en nuestros problemas y preocupaciones, olvidándonos de las necesidades, problemas y preocupaciones de otros. Aun de nuestra propia familia. Tenemos personas que padecen más que nosotros y no nos damos cuenta o no prestamos atención por pensar que nadie puede estarla pasando peor que nosotros, nos hacemos víctimas de nosotros mismos muchas veces, lo que nos hace perdernos de las cosas hermosas que tenemos a nuestro alrededor y de lo gratificante que es ayudar y bendecir a otros.
La vida empieza a cobrar sentido cuando dejas de pensar en ti mismo y empiezas a luchar por los tuyos, por los que te rodean, y aun por los de afuera. En cualquier parte puede haber alguien que necesite tu ayuda. Luchar por otros no es más que cooperar con algo que beneficie a otros, sembrar una semilla de esperanza que perdure y anime a seguir la constante lucha que tenemos todos en nuestro diario vivir.
Hay muchas formas de ayudar y hacerles la vida menos duras a otras personas, si está a nuestro alcance hacerlo, hagámoslo, al final te darás cuenta que no perdiste nada, todo lo contrario, al hacerlo nos hacemos parte de una mejor humanidad y es ya nos hace ganadores.