Hoy les hablaré un poco de este terrible mal que nos asedia muchas veces. Basándonos en la Biblia, en el libro de Proverbios: 13. 4, nos dice:
“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; más el alma del diligente será prosperada”.
Ciertamente es así, cuantas cosas no deseamos a veces, y no alcanzamos nada porque nos dejamos dominar de este terrible mal. Cuantas veces empezamos algo, nos ponemos una meta, pero como se hace largo y difícil el camino, vemos más fácil tirar la toalla y rendirnos, dejando todo inconcluso. Luego nos quejamos y renegamos de todo, no teniendo en cuenta que el problema fue dejarnos dominar de la pereza.
El Perezoso desea, anhela, y nada alcanza, vive en la miseria, en la derrota, mirando y envidiando lo que tienen los demás, conformándose con ver el crecimiento de otros, dejando todo para después, para más tarde, para mañana, y no hace nada, no se esfuerza. dicela Biblia que se cruza brazos esperando que todo llegue por sí solo, como por arte magia. Siente lástima de sí mismo porque cree que es muy desdichado, muy desafortunado. Cree que los demás la tienen fácil porque alcanzan muchas cosas y solo se queja de lo desdichado y miserable que es. No teniendo en cuenta que el que tiene es porque ha trabajado duro, porque se ha esforzado por alcanzar lo que desea, porque es Diligente.
En la Biblia también nos encontramos el ejemplo de la Hormiga. Dice: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. Proverbios: 6. 6, 7,8. Estos pequeños animalitos nos dan una gran enseñanza, no sufren en el tiempo de lluvia porque se han preparado de antemano para ese momento. Así debemos hacer nosotros, trabajar con entusiasmo, con dedicación, con ánimo! Esa es la manera de alcanzar lo que deseamos. Basta ya de desear sin alcanzar, de empezar y renunciar, de observar y desear lo de otros, de quejarnos y de vivir derrotados. Despojémonos de la pereza y seamos Diligentes.