Tengo un vecino, o más bien, una vecina, en el bloque de al lado, que tiene familia en mi bloque y viene con frecuencia diaria. Tiene una perra muy gorda que me encanta, que se llama Yolanda, Irene o Mari, depende de la época del año, y como les pille el día. La perra, para mi, es augurio de buena suerte, cuando la veo, sé que nada puede ir mal.
Todo tiene una contraprestación y en este caso, es cara. La señora de la perra que su peso escasea todo lo que le sobra a la perra, que fuma de forma constante, como forma de huida, y a la que le cuesta sacar un buenos días, pero con el tiempo, me he dado cuenta que es timidez, cuando no verguenza.
Como digo, todo tiene una contraprestación, esta mujer tiene no se si es hijo o nieto que lo llamamos el "falso Pepe" por mi cuñado. Es como un alter ego, maligno, con toda su parte mala exacerbada. Como si fuera una nota a pie de página que la realidad me ha puesto, delante de las narices, para que siempre esté alerta, porque por no engañarnos, su mal, es el mal de todos, pero a diferente escala, eso sí, pero aunque sea una sombra de una sombra, remite al original y al sabor amargo, cuando trago.
Esta mañana, por encima de la música perenne en mis cascos, y más desde la ausencia de Eko, como forma de llenar inmensos vacios, le oí no gritar, eso era aullar, de una manera, que esquiva lo humano, si no fuera por las palabras que ladra extranguladas por el dolor, la rabia y la angustia de no sabría que decir porque no he preguntado a las vecinas. No se las drogas llevaron a eso o fue una combinación como tantas cosas en esta vida, de pequeñas mierdas, que se no va haciendo grande, a medidas que envejecemos, que morimos un poco cada día.
En fin, que cada uno se solape como pueda con sus angustias, ya me produce demasiada incomodidad el hacer lo que hago en mi día a día para tener que estar pendiente de otros con los que mantengo, ya digo, una lejana relación de vecindad. Pero tengo que reconocerlo,me da miedo, miedo a que un día en persona me saque el monstruo y como mecanismo de defensa, aflore el mío. En fin, seguimos a ver lo que da el día.