En realidad más que enseñar alguna cosa quisiera aprovechar la oportunidad que me da este medio para desahogar un poco de lo que vivimos acá en Venezuela.
Como lo digo, no pretendo enseñar a nadie lo que ocurre aquí, porque si los que lo vivimos intentamos aún comprender el motivo de estas cosas y cómo llegamos hasta este punto, no será fácil para nadie más estar en nuestro lugar.
En los dos últimos meses al fin mi esposo se decidió a trabajar fuera del país, como ya yo se lo había pedido. Él se aferraba a que su profesión como distribuidor mayorista de pilas de relojes (El contacto directo con el importador) sería suficiente, pero en realidad ya hacía tiempo que con el mismo estábamos privados de alimentos tales como carne, pollo, leche, queso y cualquier otro tipo de charcutería. Cuando por fin se convenció de salir al menos pudo reunir un capital para incursionar en Colombia con trabajos fotográficos.
En sus apreciaciones es increíble la cantidad de venezolanos apostados en las calles y plazas de las ciudades fronterizas. Solamente en Maicao y Riohacha él mismo pudo presenciar con sus ojos como cientos de venezolanos duermen en las plazas y en las playas convirtiéndose en un "Problema de Salud pública" en estas ciudades.
Rechazo de muchos a la "invasión venezolana" pero también compasión de otros por la terrible situación de los hermanos Venezolanos fueron las dos caras de la moneda que le tocó presenciar y vivir en carne propia. El principio fue rudo, y un viaje de 4 o 5 días se le convirtió en un viaje de 11 días hasta que pudo lograr los objetivos y volver a nuestra casa. Encontró a quien quiso aprovecharse de él, pero también encontró quien le recibiese en su casa y quien lo ofreciera alimento (esto último es cada vez más escaso gracias a la mala fama que algunos delincuentes se han propuesto ir a dejar en el vecino país).
En realidad las palabras son pocas para las muchas cosas que mi esposo pudo expresarme de su viaje, y de hecho ya fue por segunda vez a entregar sus trabajos fotográficos, con buena acogida. Pero esta no es la historia de muchos que no tienen suficiente ayuda o preparación para lograr sus metas, así mismo están los que realizan acciones más desesperadas tales como contrabandear productos básicos. Todos juntos en un mismo lugar: aquellos que van con buenas intenciones y aquellos que van a rebuscarse de cualquier manera posible. Esto es parte de lo que se vive en ese mundo por cientos o tal vez miles de venezolanos.