Una fría tarde, a la espera del tren, mi corazón latía muy aprisa, en él llegaría el amor de mi vida, nos volveríamos a encontrar después de muchos años, logramos contactarnos por Internet, los amores locos de juventud que había dejado en el pasado, llegaban nuevamente, y múltiples recuerdos se agolpaban en mi mente, no se trataba del cambio físico, sino que dos corazones latieran al mismo tiempo, sin importar el pasado, paseando el andén, no dejaba de mirar el reloj, el reloj que me había regalado, acompañado de una tarjeta que aún ajada la sujeto en mi mano, a lo lejos se oye el silbado del tren, ya se acerca, se va menguando su andar y se detiene, se bajan pocas personas, te busco y no apareces.
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