Hoy me levanté con entusiasmo y ganas de bordar en punto de cruz, es un pasatiempo que me encanta, me relaja y me distrae cuando me siento agobiada por los problemas de la vida diaria. Se acerca el cumpleaños de mi hija Raquel y quiero regalarle un bonito cojín para su cama, bordado por mí. Estoy segura que lo va a apreciar ya que lo hago con mucho amor.
Aprendí a bordar de pequeña en el colegio "Santa Mariana de Jesús", un colegio de monjas donde las hermanas siempre nos mencionaban la utilidad de aprender a hacer labores artesanales a mano, nos decían que debiamos ser las perfectas amas de casa, o quizas podriamos ganar algún dinero extra vendiendo nuestros trabajos. En un principio la idea de aprender a bordar o tejer a los 12 años no me llamaba mucho la atención, pero era una materia obligatoria y tuve que tomar aguja e hilo y ponerme a trabajar para no reprobar la materia, pero poco a poco y al ver lo bonito que me estaba quedando, me gustó y lo hice con más entusiasmo para ver el trabajo finalizado.
Actualmente en muy pocos colegios se imparte alguna materia donde te enseñen labores artesanales, como bordar, tejer, pintar, alfarería, entre otros. Se está perdiendo la oportunidad de enseñar a nuestros hijos a explorar la creatividad con este tipo de trabajos que hacían nuestros abuelos y que son muy útiles. Los niños le dedican cada vez más tiempo a los juegos de vídeo y a ver televisión, muy poco o casi nada a los trabajos manuales, por lo que aprovecha la oportunidad de pasar tiempo con tus hijos y realiza algún tipo de artesania con ellos.
Para mi casa he hechos muchas cosas, me gusta personalizar las toallas de baño, les coloco algún bonito detalle y el nombre de quién utiliza la toalla. También bordo los cojines para los muebles y hago algunas aplicaciones bordadas para la ropa. Puedes adornar muchas cosas con aplicaciones bordadas, sólo tienes que dar rienda suelta a tu imaginación.
Aprendí muchas labores de pequeña y tengo muy bonitos recuerdos de todos los trabajos que hice en el colegio, ya que al final del año los presentabamos en una exposición y yo me sentía muy orgullosa de ellos, hasta gané un premio por el mejor trabajo. Aunque tenga muchas ocupaciones diarias siempre saco algún tiempo para dedicarme al bordado que es lo que más me gusta, dejo que salga mi lado creativo haciendo bonitos apliques con hilos de seda de diferentes colores.
También a pedido de familiares y amigos he podido vender mi trabajo, aunque sólo a pocos conocidos, ya que bordar requiere de mucho tiempo y a veces me lleva semanas terminar un trabajo, pero lo hago con amor ya que me apasiona.
Anímate y si tienes algún tiempo libre corre a alguna merceria a comprar un tambor pequeño, seda y tela para bordar en punto de cruz, aguja y manos a la obra. Seguro vas a sentirte orgullosa y feliz al poder mostrar en tu hogar esos hermosos trabajos hechos por ti.