Subo al coche, abrocho el cinturón, arranco, y busco Bohemian Rhapsody en mi lista de la radio. Un amigo me dijo una vez que fue elegida la mejor canción para escuchar mientras se va en coche, así que me fío de él y subo el volumen.
Originalmente titulada The Cowboy song fue cuestionada por ser demasiado larga (seis minutos de duración) para emitir por radio.
Es una clara muestra de la (según la ciencia) perfecta voz de Mercury y donde se pueden escuchar sus diferentes texturas. Además pasa por 6 momentos diferentes que fácilmente cambian tu estado de ánimo: una capela, balada, solo de guitarra, ópera, rock y coda. Y nada de estribillo.
Fue una canción sin más guion que las ideas en la cabeza de Mercury (aseguró haberla “tocado” una y otra vez en su mente) y algunos trozos de papel donde anotaba fragmentos de sueños que había tenido. Sobre la letra, algunos se empeñan en afirmar que expresa las dudas sexuales del cantante, otros que habla sobre sus demonios, o el SIDA… Se llevó a la tumba el significado de la canción ya que nunca se manifestó al respecto.
En 2004 Queen lanzó un álbum de grandes éxitos en Irán con un folleto en el que se aclaraba que Bohemian Rhapsody habla sobre un hombre que mata a alguien, y como Fausto, vende su alma al diablo. La noche antes de ser ejecutado llama a Dios en árabe (Bismillah), y con la ayuda de sus ángeles consigue recuperar su alma, que estaba en manos de Satán.
42 años después sigue siendo tendencia: versionada, emitida, bailada, disfrutada… Así que dejémonos de análisis y disfrutemos con los ojos cerrados de esta pieza épica. Gracias por Bohemian Rhapsody, Freddie.
Aquí el tema a capela, es increíble: