La primera noción del Sueño Americano data del siglo XVI. América se vendía como tierra de abundancia y por ende de oportunidades.
Fue en 1931 cuando el historiador James Truslow en “La épica de América” dio una definición tan oportuna que se mantiene hasta nuestros días:
“La vida debería ser mejor y más rica y llena para todas las personas, con una oportunidad para todo el mundo según su habilidad o su trabajo, independientemente de su clase social o las circunstancias en las que nace”. Mezcla de prosperidad y éxito, a través de la libertad e igualdad.
Me centraré en la primera parte de la definición: “la vida debería ser mejor y más rica y llena…”. Ese es el Sueño Americano. Explícame ahora cómo esta frase se ha convertido en el patrón que la población mundial (desarrollada) aplica en los filtros de las redes sociales.
Reuniones de amigos repletas de exquisitos platos, paisajes impensables, lugares casi desconocidos pierden su adjetivo cuando se indica la ubicación. Eterna competencia por quién tiene la vida más rica y llena dentro de una pequeña pantalla. Felicidad fingida apuntando siempre al objetivo que evalúa. Miles de Likes alimentan el ego y te hacen dormir mejor que el diazepam.
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Me pregunto por qué nuestros antepasados no sonreían en las fotos. ¿Acaso no eran felices? ¿Era la Mona Lisa la única que demostraba su prosperidad al ser retratada? Concluyo que eran felices, pero no necesitaban demostrarlo constantemente. Quizá deberíamos dejar de mostrar la felicidad y, sin embargo, disfrutarla.