Un año más volvió a casa por Navidad...
Con los dedos agarrotados por el frío, buscó la llave y dejó algunas marcas en la cerradura antes de atinar. Ya desde fuera las rendijas advertían del ambiente embriagador del interior de un hogar. Nada tienen en común los distintos hogares, sino un olor, un sonido, una luz, un sabor y un diván siempre disponible; pero cada uno tiene una identidad única e irrepetible.
Te invito a que cierres los ojos y que rememores cada uno de esos elementos, y los vuelvas a traer al presente. Rememora cada sensación, disfrútala, vuélvela a recordar… si lo has conseguido, tengo para ti una conclusión: el hogar está dentro de uno mismo.
La esencia está dentro de uno mismo. Deja de buscar fuera y busca dentro de ti.
Sed felices.