“No todo se explica. No todo tiene respuesta. No todo tiene sentido. No todo es justo. No todo es lógico ¡Aprende a vivir con eso!”
Saludos apreciados lectores y seguidores de este bello ecosistema. Desde niños nuestros padres nos han repetido en reiteradas ocasiones la frase ¡todo no se puede! Justamente cuando teníamos que decidir entre dos cosas ¿jugo o refresco?, ¿el parque o el cine? Y así nos daban una señal de que por más que quisiéremos ¡todo! No lo podíamos tener.
En la vida todo circula en torno a decisiones, si te detienes un momento te darás cuenta que al día tomas un sinfín de estas, desde muy simple como, colocarle 10 minutos más a la alarma, hasta otras más complejas como emprender un nuevo negocio o casarte. Todo esto que se nos enseñó desde la infancia y que es común en nuestro quehacer diario nos causa en muchos casos cierta frustración y agotamiento mental.
Lamentablemente hemos sido educados para la ambición o, peor aún, para la codicia de un hacer sin pausa. "Sólo hágalo", “inténtalo las veces que sea necesario”, "tú puedes", "el cielo es el límite"... ¿para qué tanto? Somos como actores y actrices que aspiran ser todos los personajes posibles de representar, pero que carecen de una personalidad real a la qué regresar tras la función. De tanto aspirar al todo, el riesgo de la nada está allí, al acecho.
Es muy sencillo saber que en esta vida todo no se puede, pero aceptarlo es lo difícil; sin embargo, para que estés leyendo este post tuviste que dejar de hacer otras cosas y concentrarte. En consecuencia, es importante comprender que, todo a lo que pones empeño, crece; y para enfocarnos tenemos que tomar en cuenta lo siguiente:
PRIORIZAR ES LA CLAVE
Ahora que ya sabes que todo no se puede tienes que elegir en qué te vas a enfocar, y empeñar esfuerzos con la intención de materializar la meta. Para ello, primero pregúntate: ¿qué sí se puede lograr en este momento de mi vida? Un cuestionamiento necesario para tomar la decisión, sin dejar de lado que existen muchos factores con los que tendrás que lidiar y que posiblemente no permitirán que lo logres.
VALORA AL TIEMPO
Muchos se pasan la vida esperando a que las “cosas mejoren” para emprender el camino hacia la felicidad (estudiar una carrera universitaria, tener hijos, hacer familia…) establecer las acciones para el logro del objetivo y enmarcarlas en fases con un plazo establecido, te ayuda a ahorrar energía, a evaluar si lo estas logrando o si es necesario redireccionar los esfuerzos. Aunque, en realidad, a veces se cumplirá al pie de la letra y otras veces no es importante tenerlo en cuenta pero, no debe ser motivo para desenfocarnos.
TU DIÁLOGO INTERNO
¿Qué es lo que te dices a ti mismo? Si tienes un angelito malo interno ansioso y preocupante, la impotencia inundará tu vida y la consecuencia será el desaliento, la frustración y la desesperanza que puede convertirse en depresión. Por eso es muy importante tener conciencia y prestarle atención a lo que te dices a ti mismo. Por eso, debes aprender a hablarte bien de ti sin negar la realidad y siempre con los pies sobre la tierra, siendo responsable de tus acciones y sobretodo de sus consecuencias. Toma decisiones maduras que sumen a tu vida y no resten.
A MODO DE REFLEXIÓN
Conseguir el equilibrio en todas las áreas de la vida no es tarea fácil, pero tampoco imposible, en muchos casos es cuestión de aceptación y de saber cuáles son tus límites, enfócate en eso, sobre todo en tu mundo interior esto te ayudará a comprender que ¡No todo se puede! Y a aprender que tener todo no te resuelve la vida ni te da la felicidad.