Qué tal, comunidad steemit! Un gusto saludarle nuevamente.
Como saber si actuamos de forma “parcial o imparcial”. Sabemos que la “parcialidad”. Es la Inclinación en favor o en contra de una persona o cosa al obrar o al juzgar un asunto.
Los seres humanos, tendemos a ser muy parciales, nos gusta relacionarnos con personas que creemos, van acorde con nosotros, con esas que nos cae bien, con las que decimos, están a nuestra “altura”. Y, muchas veces lastimamos a esas personas que buscan relacionarse con nosotros, pero, como no las vemos con buen ojo, no les prestamos atención, las ignoramos, sin darles la oportunidad de entablar una conversación porque pensamos que no tienen nada que pueda interesarnos, algo con lo que nos sintamos identificados o ligados a ellos de alguna manera.
Y, que errados estamos muchas veces, pues, esas personas que parecen no tener algo en común con nosotros, resultan más interesantes y agradables de lo que parecen. Me ha pasado.
En el libro de Santiago capítulo 2. Nos habla acerca de la parcialidad. Y hay algo allí que llama mucho mi atención. Nos dice que:
Si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre; Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos? Ciertamente sí. Y esto, no solo nos puede pasar en la congregación o iglesia a la que asistimos, sino también en nuestras casas, en nuestros trabajos o en la calle simplemente.
Y yo pregunto. Si en vuestras casas os visita el gobernador o alcalde de tu ciudad, y este te pide un vaso de agua, no buscarías el mejor vaso, el más bonito quizá, el de vidrio, para darle el agua? Pero si llega una persona humilde, no muy bien vestido, esos que creemos no están a nuestra altura, y este te pide lo mismo, buscarías también el mejor vaso? No lo creo así, es posible que en lo primero que encontremos le demos de tomar, y esto no lo ve Dios con agrado. Porque muchas veces buscamos agradar más al ojo del hombre, que al ojo de Dios. Y delante de los ojos de Dios, todo somos iguales, no hay grandes y chiquitos, ricos o pobres, delante de sus ojos. Él creó tanto a grandes, como a chiquitos, a ricos como a pobres.
Así que debemos tratar a todos por igual, que en Nosotros no haya parcialidad, sino que amemos al prójimo como a nosotros mismos, pues si hacemos así, hacemos bien. Recordando que la Biblia también dice: “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hace misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”. Santiago .2.14 Debemos tener misericordia, para que a la hora del juicio, la misericordia triunfe sobre el juicio hacia nosotros. No nos dejemos llevar por las apariencias, son engañosas.