Pensando y reflexionando sobre la vida. Hay tanto que vivir, que experimentar, que saborear, que aprender, y que desechar también. El camino está lleno de obstáculos, piedras, palos, tormentas, montañas, distintos peligros que muchas veces nos hacen retroceder, o desviarnos del camino. Parecen imposibles de superar, sin embargo, hay que esforzarse un poco más.
A mi parecer, hay tres clases de limitaciones. Una, las que aparecen en el camino sin darnos cuenta, dos, las que nos imponen, y tres, las que nos ponemos nosotros mismos. Que hacer en medio de todo esto? Como actuar, como avanzar, como salir de ellas. Rompamos con eso que nos limita a ser nosotros mismos! A surgir por nuestras propias fuerzas, a luchar con nuestras propias armas, a llegar al lugar donde queremos estar. Muchas veces pensamos más en los demás que en nosotros mismos, esta es una terrible limitación, hacerlo así, no nos deja hacer y lograr lo que queremos, lo que deseamos, eso que anhelamos y nos llena. Has pensado si realmente vale la pena eso? Valorarán los demás tu sacrificio? Habrá alguien que se sacrifique también por ti? La vida es una, y seguramente tú, al igual que yo, tienes muchos sueños, anhelos, metas que cumplir. Luchemos por lograrlo! No dejemos pasar las oportunidades, pongamos todo en las manos de Dios y actuemos.
¡El cielo es límite! Camina, avanza, vive, y no te limites, ni te dejes limitar por los demás, o por esos obstáculos en el camino. Desecha eso que no te dejar avanzar, lograr el objetivo, ser tu mismo.